LUNES XXXIII
PRIMERA LECTURA
Año I
Del libro del profeta Ezequiel 17, 3-15. 19-24
ORÁCULO SOBRE LA RUINA Y LA RESTAURACIÓN
Esto dice el Señor:
«El águila gigante, de gigantescas alas, de gran envergadura, de plumaje tupido,
de color abigarrado, voló al Líbano; cogió el cogollo del cedro, arrancó su
pimpollo cimero y se lo llevó a un país de mercaderes, plantándolo en una ciudad
de traficantes. Después cogió simiente de la tierra y la echó en terreno
sembradío. La sembró ribereña, junto a aguas abundantes, para que germinara y se
hiciera vid aparrada, achaparrada, para que orientara hacia ella los sarmientos,
y le sometiera las raíces. Y se hizo vid, echó pámpanos y se puso frondosa.
Vino después otra águila gigante, de gigantescas alas y de espeso plumaje, y
entonces nuestra vid, aunque estaba plantada en buen terreno, junto a aguas
abundantes, sesgó sus raíces hacia ella y orientó hacia ella sus sarmientos,
para recibir más riego que en el bancal donde estaba plantada, y así echar ramas
y dar fruto y hacerse vid espléndida.
Di: Esto dice el Señor: "¿Le saldrá bien? ¿O la desceparán y se malogrará su
fruto y se marchitarán sus renuevos? No hará falta un brazo robusto ni mucha
gente para desceparla. Mirad, ya está plantada: ¿prosperará tal vez? ¿O se
agostará cuando la azote el viento solano, en el bancal donde germinó se
agostará?"»
Me vino esta palabra del Señor:
«Dile a la Casa Rebelde: "¿No entendéis lo que esto significa?" Di: Mirad, el
rey de Babilonia fue a Jerusalén y, cogiendo a su rey y a sus príncipes, se los
llevó a Babilonia. Tomando a uno de linaje real, hizo con él un pacto y le
comprometió con juramento, llevándose a los nobles del país, para que fuera un
reino humilde que no se ensoberbeciera y observara fielmente el pacto. Pero se
rebeló contra él y envió mensajeros a Egipto pidiendo caballos y tropas numerosas.
¿Tendrá éxito? ¿Escapará con vida el que hizo esto? El que violó el pacto, ¿escapará con vida?
Por tanto, así dice el Señor: "Juro por mi vida que lo castigaré por haber
menospreciado mi juramento y por haber violado mi pacto. Tenderé mi red sobre
él, y lo cazaré en mi trampa; lo llevaré a Babilonia para juzgarlo allí, por
haberme traicionado. Todas sus huestes caerán a espada y los supervivientes se
dispersarán a todos los vientos, y sabréis que yo, el Señor, he hablado."»
Esto dice el Señor: «Cogeré una guía del cogollo del cedro alto y encumbrado;
del vástago cimero arrancaré un esqueje y yo lo plantaré en un monte elevado y
señero, lo plantaré en el monte encumbrado de Israel. Echará ramas, se pondrá
frondoso y llegará a ser un cedro magnífico; anidarán en él todos los pájaros, a
la sombra de su ramaje anidarán todas las aves. Y sabrán todos los árboles del
campo que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde, seco
el árbol verde y reverdezco el árbol seco.»
Responsorio Ez 17, 22. 23. 24; Lc 14, 11
R. Lo plantaré en el monte encumbrado de Israel. Echará ramas, se pondrá
frondoso y llegará a ser un cedro magnífico. * Yo, el Señor, humillo al árbol
elevado y elevo al árbol humilde.
V. Porque todo aquel que se exalta será humillado, y el que se humilla será
exaltado.
R. Yo, el Señor, humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde.
Año II
Del segundo libro de los Macabeos 12, 32-46
SACRIFICIO POR LOS DIFUNTOS
Después de la fiesta llamada de Pentecostés, los judíos se lanzaron contra
Gorgias, el estratega de Idumea. Salió éste con tres mil infantes y
cuatrocientos jinetes, y sucedió que cayeron algunos de los judíos que les
habían presentado batalla.
Un tal Dositeo, jinete valiente, del cuerpo de los tubios, se apoderó de Gorgias
y, agarrándolo por la clámide, lo arrastraba por la fuerza con el deseo de
capturar vivo a aquel maldito; pero un jinete tracio se echó sobre Dositeo y le
cortó el hombro, y así Gorgias pudo huir hacia Marisá. Ante la fatiga de los
hombres de Esdrías que llevaban mucho tiempo luchando, Judas suplicó al Señor
que se mostrase su aliado y su guía en el combate. Entonó entonces en su lengua
patria el grito de guerra y algunos himnos, irrumpió de improviso sobre las
tropas de Gorgias y las derrotó.
Judas, después de reorganizar el ejército, se dirigió hacia la ciudad de Odolam.
Al llegar el día séptimo, se purificaron según la costumbre y celebraron allí el
sábado. Al día siguiente, los hombres de Judas fueron a recoger los cadáveres de
los que habían caído, pues ya era esto indispensable, y a depositarlos junto a
sus parientes en los sepulcros de sus padres. Entonces encontraron, bajo las
túnicas de cada uno de los muertos, objetos consagrados a los ídolos de Yamnia,
que la ley prohíbe a los judíos. Fue entonces evidente para todos por qué motivo
habían sucumbido aquellos hombres.
Bendijeron, pues, todos las obras del Señor, juez justo, que manifiesta las
cosas ocultas, y pasaron a la súplica, rogando que quedara completamente borrado
el pecado cometido. El valeroso Judas recomendó a la multitud que se mantuvieran
limpios de pecado, a la vista de lo sucedido por el pecado de los que habían
sucumbido. Después de haber reunido entre sus hombres cerca de dos mil dracmas,
las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy
hermosa y noblemente con el pensamiento puesto en la resurrección. Pues de no
esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio
rogar por los muertos; mas, creyendo firmemente que una magnífica recompensa
está reservada a los que mueren piadosamente (idea santa y piadosa), por eso
mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los difuntos, para que
quedaran libres de su pecado.
Responsorio Cf. 2M 12, 45. 46
R. A aquellos que mueren piadosamente * una
magnífica recompensa les está reservada.
V. Santa y piadosa es la idea de orar en favor de los
difuntos, para que queden libres de sus pecados.
R. Una magnífica recompensa les está reservada.
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado del san Fulgencio de Ruspe, obispo, Sobre el. perdón de los
pecados
(Libro 2, 11, 2-12, 1. 3-4: CCL 91 A, 693-695)
EL VENCEDOR NO SUFRIRÁ DAÑO DE LA MUERTE SEGUNDA
En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta,
porque resonará y los muertos despertarán incorruptibles y nosotros nos veremos
transformados. Al decir «nosotros» enseña Pablo que han de gozar junto con él del don
de la transformación futura todos aquellos que, en el tiempo presente, se
asemejan a él y a sus compañeros por la comunión con la Iglesia y por una
conducta recta. Nos insinúa también el modo de esta transformación cuando dice:
Esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto mortal tiene que, vestirse de
inmortalidad. Pero a esta transformación, objeto de una justa retribución, debe preceder,
antes otra transformación, que es puro don gratuito.
La retribución de la transformación futura se promete a los que en la vida
presente realicen la transformación del mal al bien.
La primera transformación gratuita consiste en la justificación, que es una
resurrección espiritual, don divino que es una incoación de la transformación
perfecta que tendrá lugar en la resurrección de los cuerpos de los justificados,
cuya gloria será entonces perfecta, inmutable y para siempre. Esta gloria
inmutable y eterna es, en efecto, el objetivo al que tienden, primero, la gracia
de la justificación y, después, la transformación gloriosa.
En esta vida somos transformados por la primera resurrección, que es la
iluminación destinada a la conversión; por ella pasamos de la muerte a la vida,
del pecado a la justicia, de la incredulidad a la fe, de las malas acciones a
una conducta santa. Sobre los que así obran no tiene poder alguno la segunda
muerte. De ellos dice
el Apocalipsis: Bienaventurado el que toma parte en esta
resurrección primera. Sobre ellos no tendrá poder alguno la segunda muerte. Y
leemos en el mismo libro: El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. Así
como hay una primera resurrección, que consiste en la conversión del corazón,
así hay también una segunda muerte, que consiste en el castigo eterno. Que se
apresure, pues, a tomar parte ahora en la primera resurrección el que no quiera
ser condenado con el castigo eterno de la segunda muerte. Los que en la vida
presente, transformados por el temor de Dios, pasan de mala a buena conducta,
pasan de la muerte a la vida y más tarde serán transformados de su humilde
condición a una condición gloriosa.
Responsorio Col 3, 3-4; Rm 6, 11
R. Habéis muerto y vuestra vida está oculta con
Cristo en Dios; * cuando se manifieste Cristo, que es vuestra vida, os
manifestaréis también vosotros con él, revestidos de gloria.
V.
Considerad que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en unión con
Cristo Jesús.
R. Cuando se manifieste Cristo, que es vuestra vida, os manifestaréis
también vosotros con él, revestidos de gloria.
Oración
Señor, Dios nuestro, concédenos alegrarnos siempre en tu servicio, porque la
profunda y verdadera alegría está en ser fiel a ti, autor de todo bien. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.