TERCERA PARTE: LA VIDA EN CRISTO
PRIMERA SECCIÓN: LA VOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU
CAPÍTULO PRIMERO: LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
1700 La dignidad de la persona humana está enraizada en su creación a imagen y semejanza de Dios ( artículo primero); se realiza en su vocación a la bienaventuranza divina ( artículo segundo). Corresponde al ser humano llegar libremente a esta realización ( artículo tercero). Por sus actos deliberados ( artículo cuarto), la persona humana se conforma, o no se conforma, al bien prometido por Dios y atestiguado por la conciencia moral ( artículo quinto). Los seres humanos se edifican a sí mismos y crecen desde el interior: hacen de toda su vida sensible y espiritual un material de su crecimiento ( artículo sexto). Con la ayuda de la gracia crecen en la virtud ( artículo séptimo), evitan el pecado y, si lo han cometido recurren como el hijo pródigo (cf Lc 15, 11-31) a la misericordia de nuestro Padre del cielo ( artículo octavo). Así acceden a la perfección de la caridad.