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Segundas lecturas del Nuevo Testamento
1 A los que justificó, también los glorificó
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Roma 8, 26-30
Hermanos:
El mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar
como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y
el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su
intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.
Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo
aman, de aquellos que él llamó según su designio.
En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la
imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a
los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó;
y a los que justificó, también los glorificó.
Palabra de Dios.
2 Dios eligió lo que el mundo tiene por débil
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 1, 26-31
Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre
ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los
nobles.
Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los
sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es
vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale. Así,
nadie podrá gloriarse delante de Dios.
Por él, ustedes están unidos a Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se
convirtió para nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención, a
fin de que, como está escrito: «El que se gloría, que se gloríe en el Señor.»
Palabra de Dios.
3 El amor no pasará jamás
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 12, 31-13, 13
Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más
perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo
amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera
el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque
tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy
nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara
mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no
se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no
tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se
regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la
ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías,
limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como
un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara.
Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la
más grande de todas es el amor.
Palabra de Dios.
O bien más breve:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 13, 4-13
Hermanos:
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no
se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no
tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se
regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor
no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia
desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías,
limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como
un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara.
Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la
más grande de todas es el amor.
Palabra de Dios.
4 Os he unido al único Esposo, Cristo,
para presentaros a él como una virgen pura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Corinto 10, 17-11, 2
Hermanos:
El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Porque el que vale no es el que se
recomienda a sí mismo, sino aquel a quien Dios recomienda.
¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran.
Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único
Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura.
Palabra de Dios.
5 Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Galacia 2, 19-20
Hermanos:
En virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios.
Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la
vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me
amó y se entregó por mí.
Palabra de Dios.
6 Por quien el mundo está crucificado para mí,
como yo lo estoy para el mundo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Galacia 6, 14-16
Hermanos:
Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo
está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.
Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es
ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y
misericordia, lo mismo que el Israel de Dios.
Palabra de Dios.
7 Conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Efeso 3, 14-19
Hermanos:
Doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad en el
cielo y en la tierra. Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu,
conforme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre
interior. Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y
edificados en el amor. Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la
anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes
podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser
colmados por la plenitud de Dios.
Palabra de Dios.
8 Revestíos con la armadura de Dios
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Efeso 6, 10-13. 18
Hermanos:
Fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura
de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha
no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y
Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los
espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo
y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el
Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los
hermanos.
Palabra de Dios.
9 Corro en dirección a la meta,
para alcanzar el premio del llamado celestial
que Dios me ha hecho en Cristo Jesús
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Filipos 3, 8-14
Hermanos:
Todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de
Cristo Jesús, mi Señor. Por él, he sacrificado todas las cosas, a las que
considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a él, no con
mi propia justicia -la que procede de la Ley- sino con aquella que nace de la fe
en Cristo, la que viene de Dios y se funda en la fe. Así podré conocerlo a él,
conocer el poder de su resurrección y participar de sus sufrimientos, hasta
hacerme semejante a él en la muerte, a fin de llegar, si es posible, a la
resurrección de entre los muertos.
Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección, pero
sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado
por Cristo Jesús.
Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del
camino recorrido, me lanzo hacia adelante y corro en dirección a la meta, para
alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
10 Todo lo que haya de virtuoso
debe ser el objeto de vuestros pensamientos
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Filipos 4, 4-9
Hermanos:
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de
ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien
por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica,
acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su
cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y
puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y
merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en
mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.
Palabra de Dios.
11 Sobre todo, revestíos del amor,
que es el vínculo de la perfección
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Colosas 3, 12-17
Hermanos:
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de
profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la
paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que
alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan
ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la
perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados,
porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en
la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con
gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que
puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando
gracias por él a Dios Padre.
Palabra de Dios.
12 Para viudas:
Hay viudas que lo son realmente,
porque se han quedado solas
y tienen puesta su confianza en Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a Timoteo 5, 3-10
Querido hermano:
Honra y atiende a las viudas que realmente están necesitadas. Pero si alguna
viuda tiene hijos o nietos, estos deben aprender primero a cumplir con sus
deberes familiares y a ser agradecidos con sus padres, porque eso es lo que
agrada a Dios.
Hay viudas que lo son realmente, porque se han quedado solas y tienen puesta su
confianza en Dios, consagrando sus días y sus noches a la súplica y a la
oración. Pero la que lleva una vida disipada, aunque viva, está muerta.
Incúlcales esto para que sean irreprochables: el que no se ocupa de los suyos,
sobre todo si conviven con él, ha renegado de su fe y es peor que un infiel.
Para estar inscrita en el grupo de las viudas, una mujer debe tener por menos
sesenta años y haberse casado una sola vez. Que sus buenas obras den testimonio
de ella; tiene que haber educado a sus hijos, ejercitado la hospitalidad, haber
lavado los pies a los hermanos, socorrido a los necesitados y practicado el bien
en todas sus formas.
Palabra de Dios.
13 Si la fe no va acompañada de las obras,
está completamente muerta
Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 14-17
¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?
¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un
hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en
paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo?
Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente
muerta.
Palabra de Dios.
14 Las santas mujeres que tenían su esperanza puesta en Dios
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 1-9
Hermanos:
Las mujeres respeten a su marido, para que si alguno de ellos se resiste a creer
en la Palabra, sea convencido sin palabra por la conducta de su mujer, al ver su
vida casta y respetuosa. Que su elegancia no sea el adorno exterior -consistente
en peinados rebuscados, alhajas de oro y vestidos lujosos- sino la actitud
interior del corazón, el adorno incorruptible de un espíritu dulce y sereno.
Esto es lo que vale a los ojos de Dios.
Así se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que tenían su esperanza
puesta en Dios y respetaban a sus maridos, como por ejemplo, Sara, que obedecía
a Abraham y lo llamaba su señor. Ahora ustedes han llegado a ser sus hijas,
haciendo el bien y no dejándose inquietar por ninguna clase de temor.
Los maridos, a su vez, comprendan que deben compartir su vida con un ser más
débil, como es la mujer: trátenla con el respeto debido a coherederas de la
gracia que da la Vida. De esa manera, nada será obstáculo para la oración.
En fin, vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás, ámense
como hermanos, sean misericordiosos y humildes. No devuelvan mal por mal, ni
injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones, porque ustedes
mismos están llamados a heredar una bendición.
Palabra de Dios.