15 Poned al servicio de los demás los dones que habéis recibido
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 4, 7b-11
Queridos hermanos:
Tengan la moderación y la sobriedad necesarias para poder orar. Sobre todo,
ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los
pecados. Practiquen la hospitalidad, sin quejarse.
Pongan al servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios. El que ha recibido el don de la
Palabra, que la enseñe como Palabra de Dios. El que ejerce un ministerio, que lo
haga como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas
las cosas, por Jesucristo. ¡A él sea la gloria y el poder, por los siglos de los
siglos! Amén.
Palabra de Dios.
16 Para los que se dedicaron a obras de misericordia:
También nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 14-18
Queridos hermanos:
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a
nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su
hermano es un homicida, y ustedes saben que ningún homicida posee la Vida
eterna.
En esto hemos conocido el amor: en que él entregó su vida por nosotros. Por eso,
también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.
Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le
cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios?
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y
de verdad.
Palabra de Dios.
17 Si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-16
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y
el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que
tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima
propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos
a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en
nosotros.
La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha
comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió
al Hijo como Salvador del mundo.
El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios
permanece en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.
Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece
en él.
Palabra de Dios.
18 La victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 1-5
Queridos hermanos:
El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama
también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es
que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.
El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son
una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que
triunfa sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el
que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Palabra de Dios.
41
Aleluia y Versículo antes del Evangelio
1 Mt 5, 3
Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
2 Mt 5, 6
Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
3 Mt 5, 8
Felices los que tienen el corazón puro,
porque verán a Dios.
4 Cf. Mt 11, 25
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
5 Mt 11, 28
Dice el Señor: Vengan a mí todos
los que están afligidos y agobiados,
y yo los aliviaré.
6 Mt 23, 11. 12b
Dice el Señor:
Que el más grande de entre ustedes
se haga servidor de los otros,
porque el que se humilla será ensalzado.
7 Lc 21, 36
Estén prevenidos y oren incesantemente,
así podrán comparecer seguros
ante el Hijo del hombre.
8 Jn 8, 12
Dice el Señor: Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue tendrá la luz de la vida.
9 Jn 8, 31b-32a
Dice el Señor: Si ustedes permanecen fieles a mi palabra,
serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad.
10 Jn 13, 34abc
Dice el Señor: Les doy un mandamiento nuevo:
ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
11 Jn 14, 23
Dice el Señor: El que me ama será fiel a mi palabra,
y mi Padre lo amará e iremos a él.
12 Jn 15, 4a. 5b
Dice el Señor: Permanezcan en mí,
como yo permanezco en ustedes.
El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto.
13 Jn 15, 9b. 5b
Dice el Señor:
Permanezcan en mi amor;
el que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto.
42
EVANGELIOS
1 Alegraos y regocijaos,
porque tendréis una gran recompensa en el cielo
+
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a2 Vosotros sois la luz del mundo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 13-16
Jesús dijo a sus discípulos:
«Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la
volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los
hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima
de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón,
sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en
la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin
de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.»
Palabra del Señor.
3
La casa edificada sobre roca
y la casa edificada sobre arena
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo
7, 21-27
Jesús dijo a sus discípulos:
«No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los
Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu
Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?"
Entonces yo les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los
que hacen el mal."
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica,
puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las
lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la
casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a
un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se
precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se
derrumbó, y su ruina fue grande.»
Palabra del Señor.
4
Has ocultado estas cosas a los sabios
y las has revelado a los pequeños
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo
11, 25-30
Jesús dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas
a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre,
porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así
como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera
revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de
corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»
Palabra del Señor.
5 Vende todo lo que posee y compra el campo
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo
13, 44-46
Jesús dijo a la multitud:
«El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra,
lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.»
Palabra del Señor.