PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA I
LA MATERNIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

58. El siguiente prefacio se dice en las misas de la Virgen María haciendo mención, en el lugar correspondiente, de la fiesta, según se indica en cada misa.

V.
El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la ... de Santa María, siempre Virgen.

Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, todos los ángeles celebran tu grandeza, la adoran las dominaciones, se estremecen las potestades; los cielos y las virtudes celestiales unidos a los gloriosos serafines la celebran en común alegría.

Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA II
LA IGLESIA ALABA A DIOS CON LAS PALABRAS DE MARÍA

59. El siguiente prefacio se dice en las misas de la Virgen María.

V.
El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, reconocer tu grandeza en la perfección de los santos, y sobre todo, en esta conmemoración de Santa María Virgen, glorificar tu bondad con su mismo cántico de alabanza.

En verdad hiciste maravillas en toda la tierra y prolongaste de generación en generación la generosidad de tu misericordia, cuando miraste la humildad de tu servidora, y, por medio de ella, nos diste al autor de nuestra salvación, tu Hijo, Jesucristo Señor nuestro.

Por él, adoran tu grandeza los ángeles que se alegran eternamente en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando alegremente:

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA III
MARÍA, SIGNO DE CONSUELO Y DE ESPERANZA

Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.

V.
El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Te alabamos y te bendecimos por Jesucristo, tu Hijo, en esta fiesta (memoria) de la bienaventurada Virgen María.

Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza.

Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

 

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA IV
MARÍA, IMAGEN DE LA HUMANIDAD NUEVA

Este prefacio se dice en las misas de la Santísima Virgen.

V.
El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias, Padre santo, fuente de la vida y de la alegría.

Porque en esta etapa final de la historia has querido revelarnos el misterio escondido desde siglos, para que así el mundo entero retorne a la vida y recobre la esperanza.

En Cristo, nuevo Adán, y en María, nueva Eva, se revela el misterio de tu Iglesia, como primicia de la humanidad redimida.

Por este inefable don la creación entera, con la fuerza del Espíritu Santo, emprende de nuevo su camino hacia la Pascua eterna.

Por eso nosotros, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo es el Señor Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.