LECTURAS BÍBLICAS
PARA LA CELEBRACIÓN
DEL MATRIMONIO











RITUAL ROMANO

REFORMADO POR MANDATO DEL CONCILIO VATICANO II
PROMULGADO POR SU SANTIDAD EL PAPA PABLO VI
Y REVISADO POR SU SANTIDAD EL PAPA JUAN PABLO II





FORMULARIO PARA LA CELEBRACIÓN DEL
MATRIMONIO EN LA MISA











PRIMERA LECTURA

Los creó varón y mujer

Lectura del libro del Génesis     1, 26-28. 31a

    Al principio, cuando Dios creó todas las cosas, dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
    Y Dios creó al hombre a su imagen;
    lo creó a imagen de Dios,
    los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
    Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     127, 1- 5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén! R.


SEGUNDA LECTURA

Este es un gran misterio;
yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso     5, 2a. 25-32
Hermanos:
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
Los maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.
Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne».
Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R
. Aleluia.     Cf. Sal 133, 3

El Señor que hizo el cielo y la tierra
los bendiga desde Sión.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
Aclamen a Dios, nuestra fuerza.     1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     19, 3-6

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
Él respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, «los hizo varón y mujer»; y que dijo: «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne»? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Palabra del Señor.

 

FORMULARIOS PARA LA CELEBRACIÓN DEL
MATRIMONIO EN LA LITURGIA DE LA PALABRA



FORMULARIO A

PRIMERA LECTURA

Los creó varón y mujer

Lectura del libro del Génesis     1, 26-28. 31a

Al principio, cuando Dios creó todas las cosas, dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
Y Dios creó al hombre a su imagen;
lo creó a imagen de Dios,
los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     127, 1- 5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén! R.


SEGUNDA LECTURA

Este es un gran misterio;
yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Efeso     5, 2a. 25-32
Hermanos:
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
Los maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.
Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne».
Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R.
Aleluia.     Cf. Sal 133, 3

El Señor que hizo el cielo y la tierra
los bendiga desde Sión.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
Aclamen a Dios, nuestra fuerza.     1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     19, 3-6

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
Él respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, «los hizo varón y mujer»; y que dijo: «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne»? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Palabra del Señor.

FORMULARIO B

PRIMERA LECTURA

Isaac amó a Rebeca.
Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre

Lectura del libro del Génesis     24, 48-51. 58-67

El servidor de Abraham dijo a Labán y a Betuel:
«Bendije al Señor, el Dios de Abraham, que me guió por el buen camino, para que pudiera llevar al hijo de mi patrón una hija de su pariente. Y ahora, si ustedes están dispuestos a ofrecer a mi patrón una auténtica prueba de amistad, díganmelo; si no, díganmelo también. Así yo sabré a qué atenerme».
Labán y Betuel dijeron: «Todo esto viene del Señor. Nosotros no podemos responderte ni sí ni no. Ahí tienes a Rebeca: llévala contigo, y que sea la esposa de tu patrón, como el Señor lo ha dispuesto».
Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron: «¿Quieres irte con este hombre?»
«Sí», respondió ella.
Ellos despidieron a Rebeca y a su nodriza, lo mismo que al servidor y a sus acompañantes, y la bendijeron, diciendo: «Hermana nuestra, que nazcan de ti millares y decenas de millares; y que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos». Rebeca y sus sirvientas montaron en los camellos y siguieron al hombre. Este tomó consigo a Rebeca, y partió.
Entretanto, Isaac había vuelto de las cercanías del pozo de Lajai Roí, porque estaba radicado en la región del Négueb. Al atardecer salió a caminar por el campo, y vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca vio a Isaac, bajó del camello y preguntó al servidor: «¿Quién es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?»
«Es mi señor», respondió el servidor. Entonces ella tomó su velo y se cubrió. El servidor contó a Isaac todas las cosas que había hecho, y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     127, 1- 5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén! R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R.
Aleluia.     1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
Aclamen a Dios, nuestra fuerza.     1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     22, 35-40

Uno de los fariseos, que era doctor de la Ley, le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.


FORMULARIO C

PRIMERA LECTURA

Yo te desposaré para siempre

Lectura de la profecía de Oseas     2, 16b. 17b. 21-22

Así habla el Señor:
Yo la llevaré al desierto
y le hablaré a su corazón.
Allí, ella responderá
como en los días de su juventud,
como el día en que subía del país de Egipto.
Yo te desposaré para siempre,
te desposaré en la justicia y el derecho,
en el amor y la misericordia;
te desposaré en la fidelidad,
y tú conocerás al Señor .

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     127, 1- 5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén! R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R.
Aleluia.     Mt 6, 33

Busquen primero el Reino y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
¡Gloria a ti, Cristo, Verbo de Dios!     Mt 6, 33

Busquen primero el Reino y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura.

R. ¡Gloria a ti, Cristo, Verbo de Dios!


EVANGELIO

No se inquieten por el día de mañana

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 25-34

Dijo Jesús a sus discípulos:
No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Palabra del Señor.


FORMULARIO D

PRIMERA LECTURA

Este es un gran misterio;
yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso     5, 2a. 21-33

O bien     5, 2a. 25-32: omitir lo que está entre corchetes.


Hermanos:
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
[Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo. Las mujeres a su propio marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido.]
Los maridos amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.
Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne».
Éste es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.
[En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su propia mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.]

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     102, 1-2, 8. 13. 17-18a

R.
El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
de los que lo temen
y observan su alianza. R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R.
Aleluia.     Cf. Sal 133, 3

El Señor que hizo el cielo y la tierra
los bendiga desde Sión.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
Aclamen a Dios, nuestra fuerza.     1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     19, 3-6

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
Él respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, «los hizo varón y mujer»; y que dijo: «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne»? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Palabra del Señor.


214. En la Misa «por los esposos» y en los matrimonios que se celebran en la Liturgia de la Palabra, pueden emplearse las lecturas bíblicas que se exponen a continuación. Se elegirá siempre por lo menos una lectura que hable explícitamente del Matrimonio. Estas últimas están señaladas con un asterisco. La primera lectura será del Antiguo Testamento, o del Apocalipsis en tiempo pascual.


OTRAS LECTURAS BÍBLICAS


LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO


*
215.

Los creó varón y mujer

Lectura del libro del Génesis     1, 26-28. 31a

Al principio, cuando Dios creó todas las cosas, dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
Y Dios creó al hombre a su imagen;
lo creó a imagen de Dios,
los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

Palabra de Dios.


* 216.

Llegan a ser una sola carne

Lectura del libro del Génesis     2, 18-24

El Señor Dios dijo: «No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada».
Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.
El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando éste se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
El hombre exclamó:
«¡Ésta sí que es hueso de mis huesos
y carne de mi carne!
Se llamará Mujer,
porque ha sido sacada del hombre».
Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

Palabra de Dios.


* 217.

Isaac amó a Rebeca.
Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre

Lectura del libro del Génesis     24, 48-51. 58-67

El servidor de Abraham dijo a Labán y a Betuel:
«Bendije al Señor, el Dios de Abraham, que me guió por el buen camino, para que pudiera llevar al hijo de mi patrón una hija de su pariente. Y ahora, si ustedes están dispuestos a ofrecer a mi patrón una auténtica prueba de amistad, díganmelo; si no, díganmelo también. Así yo sabré a qué atenerme».
Labán y Betuel dijeron: «Todo esto viene del Señor. Nosotros no podemos responderte ni sí ni no. Ahí tienes a Rebeca: llévala contigo, y que sea la esposa de tu patrón, como el Señor lo ha dispuesto».
Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron: «¿Quieres irte con este hombre?»
«Sí», respondió ella.
Ellos despidieron a Rebeca y a su nodriza, lo mismo que al servidor y a sus acompañantes, y la bendijeron, diciendo: «Hermana nuestra, que nazcan de ti millares y decenas de millares; y que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos». Rebeca y sus sirvientas montaron en los camellos y siguieron al hombre. Este tomó consigo a Rebeca, y partió.
Entretanto, Isaac había vuelto de las cercanías del pozo de Lajai Roí, porque estaba radicado en la región del Négueb. Al atardecer salió a caminar por el campo, y vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca vio a Isaac, bajó del camello y preguntó al servidor: «¿Quién es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?»
«Es mi señor», respondió el servidor. Entonces ella tomó su velo y se cubrió. El servidor contó a Isaac todas las cosas que había hecho, y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

Palabra de Dios.


* 218.

Que el Señor del cielo los asista, hijo mío,
y les conceda su misericordia y su paz

Lectura del libro de Tobías     7, 6-14

Ragüel se levantó de un salto, besó a Tobías y lloró. Después le dijo: «¡Bendito seas, hijo mío! Tienes un padre excelente. Es una gran desgracia que un hombre tan justo y generoso se haya quedado ciego». Y echándose al cuello de su hermano Tobías, se puso a llorar. También lloró su mujer Edna y su hija Sara.
Luego mataron un cordero del rebaño y los recibieron cordialmente. Después de lavarse y bañarse, se pusieron a comer. Entonces Tobías dijo a Rafael: «Hermano Azarías, dile a Ragüel que me dé por esposa a mi hermana Sara».
Ragüel lo oyó y dijo al joven: «Come y bebe, y disfruta de esta noche, porque nadie tiene más derecho que tú, hermano, a casarse con mi hija Sara. Ni siquiera yo puedo dársela a otro, ya que tú eres mi pariente más cercano. Pero ahora, hijo mío, te voy a hablar con toda franqueza. Ya se la he dado a siete de nuestros hermanos, y todos murieron la primera noche que iban a tener relaciones con ella. Por el momento, hijo mío, come y bebe; el Señor intervendrá en favor de ustedes».
Pero Tobías le replicó: «No comeré ni beberé hasta que hayas tomado una decisión sobre este asunto».
Ragüel le respondió: «¡Está bien! Ella te corresponde a ti según lo prescrito en la Ley de Moisés, y el Cielo decreta que te sea dada. Recibe a tu hermana. Desde ahora, tú eres su hermano y ella es tu hermana. A partir de hoy, es tuya para siempre. Que el Señor los asista esta noche, hijo mío, y les conceda su misericordia y su paz».
Ragüel hizo venir a su hija Sara. Cuando ella llegó, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: «Recíbela conforme a la Ley y a lo que está prescrito en el Libro de Moisés, que mandan dártela por esposa. Tómala y llévala sana y salva a la casa de tu padre. ¡Que el Dios del cielo los conduzca en paz por el buen camino!»
Después llamó a la madre y le pidió que trajera una hoja de papiro. En ella redactó el contrato matrimonial, por el que entregaba a su hija como esposa de Tobías, conforme a lo prescrito en la Ley de Moisés. Después empezaron a comer y a beber.

Palabra de Dios.


* 219.

Concédenos llegar juntos a la vejez

Lectura del libro de Tobías     8, 4b-8

La noche de la boda, Tobías dijo a Sara: «Levántate, hermana, y oremos para pedir al Señor que nos manifieste su misericordia y su salvación».
Ella se levantó, y los dos se pusieron a orar para alcanzar la salvación. Él comenzó así:
«¡Bendito seas, Dios de nuestros padres,
y bendito sea tu Nombre
por todos los siglos de los siglos!
¡Que te bendigan los cielos
y todas tus criaturas
por todos los siglos!

Tú creaste a Adán
e hiciste a Eva, su mujer,
para que le sirviera de ayuda y de apoyo,
y de ellos dos nació el género humano.

Tú mismo dijiste:
«No conviene que el hombre esté solo.
Hagámosle una ayuda semejante a él»
Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía,
no para satisfacer una pasión desordenada,
sino para constituir un verdadero matrimonio.
¡Ten misericordia de ella y de mí,
y concédenos llegar juntos a la vejez!»

Ambos dijeron: «¡Amén, amén!», y se acostaron para dormir.

Palabra de Dios.


* 220.

La mujer que teme al Señor merece alabanza.

Lectura del libro de los Proverbios     31, 10-13. 19-20. 30-31

Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará?
Es mucho más valiosa que las perlas.
El corazón de su marido confía en ella
y no le faltará compensación.
Ella le hace el bien, y nunca el mal,
todos los días de su vida.
Se procura la lana y el lino,
y trabaja de buena gana con sus manos.
Aplica sus manos a la rueca
y sus dedos manejan el huso.
Abre su mano al desvalido
y tiende sus brazos al indigente.
Engañoso es el encanto y vana la hermosura:
la mujer que teme al Señor merece ser alabada.
Entréguenle el fruto de sus manos
y que sus obras la alaben públicamente.

Palabra de Dios.


221.

El amor es fuerte como la muerte

Lectura del Cantar de los cantares     2, 8-10. 14. 16a; 8, 6-7a

¡La voz de mi amado!
Ahí viene, saltando por las montañas,
brincando por las colinas.
Mi amado es como una gacela,
como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene
detrás de nuestro muro;
mira por la ventana,
espía por el enrejado.
Habla mi amado, y me dice:
«¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!
Paloma mía, que anidas
en las grietas de las rocas,
en lugares escarpados,
muéstrame tu rostro,
déjame oír tu voz;
porque tu voz es suave
y es hermoso tu semblante».
¡Mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado!
Grábame como un sello sobre tu corazón,
como un sello sobre tu brazo,
porque el Amor es fuerte como la Muerte,
inflexibles como el Abismo son los celos.
Sus flechas son flechas de fuego,
sus llamas, llamas del Señor.
Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor,
ni los ríos anegarlo.

Palabra de Dios.


* 222.

Como el sol que se eleva,
así el encanto de la buena esposa es la joya del hogar

Lectura del libro del Eclesiástico     26, 1-4. 13-16

¡Feliz el marido de una buena esposa:
se duplicará el número de sus días!
La mujer hacendosa es la alegría de su marido,
y él vivirá en paz hasta el último de sus días.
Una buena esposa es una gran fortuna,
reservada en suerte a los que temen al Señor:
sea rico o pobre, su corazón será dichoso
y su rostro estará radiante en todo momento.
La gracia de una mujer deleita a su marido
y su buen juicio lo llena de vigor.
Una mujer discreta es un don del Señor
y no tiene precio la esposa bien educada.
Una mujer pudorosa es la mayor de las gracias
y no hay escala para medir a la que es dueña de sí misma.
Como el sol que se eleva por las alturas del Señor,
así es el encanto de la buena esposa en una casa ordenada.

Palabra de Dios.


223.

Estableceré una nueva alianza con la casa de Israel y la casa de Judá

Lectura del libro del profeta Jeremías     31, 31-32a. 33-34a

Llegarán los días -oráculo del Señor- en que estableceré una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá. No será como la Alianza que establecí con sus padres el día en que los tomé de la mano para hacerlos salir del país de Egipto.
Ésta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo del Señor-: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; Yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.
Y ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: «Conozcan al Señor». Porque todos me conocerán, del más pequeño al más grande.

Palabra de Dios.

 

LECTURAS DEL NUEVO TESTAMENTO


224.

¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo?

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     8, 31b-35. 37-39

Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?
¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? «Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos?» ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?
Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.
Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Palabra de Dios.


225.

Ofrézcanse ustedes mismos
como una víctima viva, santa y agradable a Dios

O bien más breve (12, 1-2. 9-13): omitir lo que está entre corchetes.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     12, 1-2. 9-18

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer.
No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.
[Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios. No devuelvan a nadie mal por mal. Procuren hacer el bien delante de todos los hombres. En cuanto dependa de ustedes, traten de vivir en paz con todos.]

Palabra de Dios.


226.

Acójanse mutuamente
como Cristo los acogió a ustedes.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     15, 1b-3a. 5-7. 13

Hermanos:
Nosotros no debemos complacernos a nosotros mismos. Que cada uno trate de agradar a su prójimo para el bien y la edificación común. Porque tampoco Cristo buscó su propia complacencia. Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y una sola voz, glorifiquen a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la gloria de Dios.
Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo.

Palabra de Dios.


227.

Los cuerpos de ustedes son templos del Espíritu Santo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto     6, 13c-15a. 17-20

Hermanos:
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y Dios que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder.
¿No saben acaso que sus cuerpos son miembros de Cristo?
El que se une al Señor se hace un solo espíritu con Él.
Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.
¿O no saben que sus cuerpos son templo del espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?
Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, sino que han sido comprados, ¡y a qué precio!
Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos.

Palabra de Dios.


228.

Si no tengo amor, no me sirve para nada

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto     12, 31-13, 8a

Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.

Palabra de Dios.



229.

Un solo Cuerpo y un solo Espíritu

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso     4, 1-6

Hermanos:
Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.
Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Palabra de Dios.


* 230.

Éste es un gran misterio;
yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia

O bien (5, 2a. 25-32): omitir lo que está entre corchetes.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso     5, 2a. 21-33

Hermanos:
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
[Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo. Las mujeres a su propio marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido.]
Los maridos amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.
Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne».
Éste es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.
[En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su propia mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.]

Palabra de Dios.


231.

El Dios de la paz estará con ustedes.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos     4, 4-9

Hermanos:
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes.

Palabra de Dios.


232.

Sobre todo, revístanse del amor,
que es el vínculo de la perfección

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas     3, 12-17

Hermanos:
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección.
Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.

Palabra de Dios.


233.

Respeten el matrimonio

Lectura de la carta a los Hebreos     13, 1-4a. 5-6b

Hermanos:
Perseveren en el amor fraternal. No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes lo estuvieran con ellos, y de los que son maltratados, como si ustedes estuvieran en su mismo cuerpo.
Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal.
No se dejen llevar de la avaricia, y conténtense con lo que tienen, porque el mismo Dios ha dicho: «No te dejaré ni te abandonaré». De manera que podemos decir con plena confianza: «El Señor es mi protector: no temeré».

Palabra de Dios.


* 234.

Vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás,
ámense como hermanos

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro     3, 1-9

Hermanos:
Las mujeres respeten a su marido, para que si alguno de ellos se resiste a creer en la Palabra, sea convencido sin palabra por la conducta de su mujer, al ver su vida casta y respetuosa. Que su elegancia no sea el adorno exterior -consistente en peinados rebuscados, alhajas de oro y vestidos lujosos- sino la actitud interior del corazón, el adorno incorruptible de un espíritu dulce y sereno. Esto es lo que vale a los ojos de Dios.
Así se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que tenían su esperanza puesta en Dios y respetaban a sus maridos, como por ejemplo, Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ahora ustedes han llegado a ser sus hijas, haciendo el bien y no dejándose inquietar por ninguna clase de temor.
Los maridos, a su vez, comprendan que deben compartir su vida con un ser más débil, como es la mujer: trátenla con el respeto debido a coherederas de la gracia que da la Vida. De esa manera, nada será obstáculo para la oración.
En fin, vivan todos unidos, compartan las preocupaciones de los demás, ámense como hermanos, sean misericordiosos y humildes. No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario, retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar una bendición.

Palabra de Dios.


235.

Amemos con obras y de verdad

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan     3, 18-24

Hijitos míos,
no amemos solamente con la lengua y de palabra,
sino con obras y de verdad.
En esto conoceremos que somos de la verdad,
y estaremos tranquilos delante de Dios
aunque nuestra conciencia nos reproche algo,
porque Dios es más grande que nuestra conciencia
y conoce todas las cosas.
Queridos míos,
si nuestro corazón no nos hace ningún reproche,
podemos acercarnos a Dios con plena confianza,
y él nos concederá todo cuanto le pidamos,
porque cumplimos sus mandamientos
y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es éste:
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,
y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios,
y Dios permanece en él;
y sabemos que Él permanece en nosotros,
por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.


236.

Dios es amor

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan     4, 7-12

Queridos míos,
amémonos los unos a los otros,
porque el amor procede de Dios,
y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no ha conocido a Dios,
porque Dios es amor.
Así Dios nos manifestó su amor:
envió a su Hijo único al mundo,
para que tuviéramos Vida por medio de Él.
Y este amor no consiste
en que nosotros hayamos amado a Dios,
sino en que él nos amó primero,
y envió a su Hijo
como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
Queridos míos,
si Dios nos amó tanto,
también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
Nadie ha visto nunca a Dios:
si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.

Palabra de Dios.


237.

Felices los que han sido invitados
al banquete de bodas del Cordero

Lectura del libro del Apocalipsis     19, 1. 5-9a

Yo, Juan, oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba:
«¡Aleluya!
La salvación, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios».
Luego salió del trono una voz que decía: «Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores, los que lo temen, pequeños y grandes».
Y oí algo parecido al clamor de una enorme multitud, al estruendo de una catarata y al estallido de violentos truenos. Y decían:
«¡Aleluya!
Porque el Señor, nuestro Dios,
el Todopoderoso, ha establecido su Reino.
Alegrémonos,
regocijémonos y demos gloria a Dios,
porque han llegado las bodas del Cordero:
su esposa ya se ha preparado,
y la han vestido con lino fino
de blancura resplandeciente».
El lino simboliza las buenas acciones de los santos.
Después el Ángel me dijo: «Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero».

Palabra de Dios.

 

 

SALMOS RESPONSORIALES

238.

SALMO     32, 12. 18. 20-22

R.
La tierra está llena del amor del Señor.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia!
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles,
sobre los que esperan en su misericordia. R.

Nuestra alma espera en el Señor:
Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Nuestro corazón se regocija en Él:
nosotros confiamos en su santo Nombre. R.

Señor, que tu amor descienda sobre nosotros,
conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.


239.

SALMO     33, 2-9

R.
Bendeciré al Señor en todo tiempo.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor;
que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: Él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en Él se refugian! R.


240.

SALMO     102, 1-2, 8. 13. 17-18A

R.
El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
de los que lo temen
y observan su alianza. R.


241.

SALMO     111, 1-9

R.
¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
No tendrá que temer malas noticias.
Su corazón está firme, confiado en el Señor. R.

Su ánimo está seguro, y no temerá.
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad. R.


*
242.

SALMO     127, 1-5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén. R.


243.

SALMO     144, 8-10. 15. 17-18

R.
El Señor es bueno con todos.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan.
Los ojos de todos esperan en ti,
y tú les das la comida a su tiempo. R.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.


244.

SALMO     148, 1-4. 9-14

R.
¡Alaben el Nombre del Señor!

Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos. R.

Alábenlo, sol y luna,
alábenlo, astros luminosos;
alábenlo, espacios celestiales
y aguas que están sobre el cielo. R.

Las montañas y todas las colinas,
los árboles frutales y todos los cedros;
las fieras y los animales domésticos,
los reptiles y los pájaros alados. R.

Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños,
alaben el Nombre del Señor. R.

Alaben el Nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y él exalta la fuerza de su pueblo. R.

¡A Él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.

 

ALELUIA Y VERSÍCULOS ANTES DEL EVANGELIO


245.

1Jn 4, 7b

El que ama ha nacido de Dios
y conoce a Dios.


246.

1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.


247.

1Jn 4, 12

Si nos amamos los unos a los otros,
Dios permanece en nosotros
y el amor de Dios ha llegado
a su plenitud en nosotros.


248.

1Jn 4, 16b

El que permanece en el amor
permanece en Dios
y Dios permanece en él.

 

EVANGELIOS


249.

Alégrense y regocíjense,
porque tendrán una gran recompensa en el cielo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 1-12

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron».

Palabra del Señor.


250.

Ustedes son la luz del mundo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 13-16

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.


251.

Edificó su casa sobre roca

O bien más breve (7, 21. 24-25): omitir lo que está entre corchetes

+
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     7, 21. 24-29

Jesús dijo a sus discípulos:
No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
[Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.]

Palabra del Señor.


* 252.

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     19, 3-6

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
Él respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, «los hizo varón y mujer»; y que dijo: «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne»? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Palabra del Señor.


253.

Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     22, 35-40

Uno de los fariseos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»

Palabra del Señor.


* 254.

No son dos, sino una sola carne

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 6-9

Dijo Jesús:
Desde el principio de la creación, «Dios los hizo varón y mujer». «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne». De manera que ya no son dos, «sino una sola carne». Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.

Palabra del Señor.


* 255.

Éste fue el primero de los signos de Jesús,
y lo hizo en Caná de Galilea

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Él les diga».
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.
El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento».
Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Palabra del Señor.


256.

Permanezcan en mi amor

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     15, 9-12

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:
Como el Padre me amó,
también yo los he amado a ustedes.
Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos,
permanecerán en mi amor,
como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.
Les he dicho esto
para que mi gozo sea el de ustedes,
y ese gozo sea perfecto.
Éste es mi mandamiento:
Ámense los unos a los otros,
como Yo los he amado.

Palabra del Señor.


257.

Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     15, 12-16

Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos:
Éste es mi mandamiento:
Ámense los unos a los otros,
como Yo los he amado.
No hay amor más grande
que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos
si hacen lo que Yo les mando.
Ya no los llamo servidores,
porque el servidor ignora lo que hace su señor;
Yo los llamo amigos,
porque les he dado a conocer
todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí,
sino Yo el que los elegí a ustedes,
y los destiné para que vayan y den fruto,
y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre,
Él se lo concederá.

Palabra del Señor.


258.

Que sean perfectamente uno

O bien más breve (17, 20-23): omitir lo que está entre corchetes

+
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     17, 20-26

Terminada la Última Cena, Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
Padre santo, no ruego solamente por ellos,
sino también por los que, gracias a su palabra,
creerán en mí.
Que todos sean uno:
como Tú, Padre, estás en mí
y Yo en ti,
que también ellos sean uno en nosotros,
para que el mundo crea
que Tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria
que Tú me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno
-Yo en ellos y Tú en mí-
para que sean perfectamente uno
y el mundo conozca
que Tú me has enviado,
y que los has amado a ellos
como me amaste a mí.
[Padre, quiero que los que Tú me diste
estén conmigo donde Yo esté,
para que contemplen la gloria que me has dado,
porque ya me amabas
antes de la creación del mundo.
Padre justo,
el mundo no te ha conocido,
pero Yo te conocí,
y ellos reconocieron
que Tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre,
y se lo seguiré dando a conocer,
para que el amor con que Tú me amaste
esté en ellos, y Yo también esté en ellos.]

Palabra del Señor.

 

 

ESQUEMA DE LECTURAS PARA LA
LITURGIA DE LA PALABRA

 

297. Para la Misa «por los esposos» y los matrimonios que se celebran en la Liturgia de la Palabra, se puede hacer uso de uno de los nueve esquemas de lecturas para la Liturgia de la Palabra que, a modo de subsidio, se encuentran agrupados bajo unos títulos que presentan aspectos fundamentales del matrimonio cristiano. Una de las dos lecturas habla explícitamente del Matrimonio. Estas lecturas están señaladas con un asterisco.

 

1

298. LA UNIDAD MATRIMONIAL

El hombre es imagen de Dios, reflejo e impronta de su ser. Ha sido creado para formar una pareja que recibe la bendición de Dios con la invitación suprema del mutuo crecimiento y asentamiento en la tierra (1ª lectura). Todo ello indica la inmensa bondad de un Dios que es bueno con todos y bondadoso en todas sus acciones (Salmo responsorial). Esta bendición de Dios, que resuena desde el Antiguo Testamento, es continuada por Jesucristo dándole carácter sacramental, de modo que «lo que Dios ha unido no lo separe el hombre» (Evangelio).


PRIMERA LECTURA

Los creó varón y mujer

Lectura del libro del Génesis *     1, 26-28. 31a

Al principio, cuando Dios creó todas las cosas, dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».
Y Dios creó al hombre a su imagen;
lo creó a imagen de Dios,
los creó varón y mujer.
Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».
Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

Palabra de Dios.




SALMO RESPONSORIAL     144, 8-10. 15. 17-18

R.
El Señor es bueno con todos.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan.
Los ojos de todos esperan en ti,
y tú les das la comida a su tiempo. R.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

1Jn 4, 7b

R. Aleluia.

El que ama ha nacido de Dios
y conoce a Dios.

R. Aleluia.

1Jn 4, 8b. 11

Tiempo de Cuaresma:

R.
Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


No son dos, sino una sola carne

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos *     10, 6-9

Dijo Jesús:
Desde el principio de la creación, «Dios los hizo varón y mujer». «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne». De manera que ya no son dos, «sino una sola carne». Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.

Palabra del Señor.
 

2

299. EL MATRIMONIO, MISTERIO DE AMOR

El matrimonio es el sacramento del amor; del amor humano y divino, del amor total. El amor de Isaac a Rebeca es símbolo de todo amor esponsal que implica el mutuo ofrecimiento y la mutua entrega (1ª lectura). Tomar en serio los mandatos del Señor es el principio de una vida recta y feliz. Es lo que canta el salmista aplicándolo a la vida familiar. El matrimonio es una «íntima comunidad de vida y amor» creado por Dios, el cual ha elevado a la categoría de sacramento el amor esponsal (Evangelio).


PRIMERA LECTURA

Isaac amó a Rebeca.
Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre

Lectura del libro del Génesis *     24, 48-51. 58-67

El servidor de Abraham dijo a Labán y a Betuel:
«Bendije al Señor, el Dios de Abraham, que me guió por el buen camino, para que pudiera llevar al hijo de mi patrón una hija de su pariente. Y ahora, si ustedes están dispuestos a ofrecer a mi patrón una auténtica prueba de amistad, díganmelo; si no, díganmelo también. Así yo sabré a qué atenerme».
Labán y Betuel dijeron: «Todo esto viene del Señor. Nosotros no podemos responderte ni sí ni no. Ahí tienes a Rebeca: llévala contigo, y que sea la esposa de tu patrón, como el Señor lo ha dispuesto».
Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron: «¿Quieres irte con este hombre?»
«Sí», respondió ella.
Ellos despidieron a Rebeca y a su nodriza, lo mismo que al servidor y a sus acompañantes, y la bendijeron, diciendo: «Hermana nuestra, que nazcan de ti millares y decenas de millares; y que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos». Rebeca y sus sirvientas montaron en los camellos y siguieron al hombre. Este tomó consigo a Rebeca, y partió.
Entretanto, Isaac había vuelto de las cercanías del pozo de Lajai Roí, porque estaba radicado en la región del Négueb. Al atardecer salió a caminar por el campo, y vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca vio a Isaac, bajó del camello y preguntó al servidor: «¿Quién es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?»
«Es mi señor», respondió el servidor. Entonces ella tomó su velo y se cubrió. El servidor contó a Isaac todas las cosas que había hecho, y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL *     127, 1-5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén! R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

1Jn 4, 8b. 11

R. Aleluia.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

1Jn 4, 8b. 11

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     22, 35-40

Uno de los fariseos, que era doctor de la Ley, le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor.

 

3

299. UNIDAD Y FIDELIDAD EN EL MATRIMONIO

Tobías y Sara son modelos de creyentes que quieren poner su matrimonio, desde el primer momento, bajo la protección de Dios. El salmo 111 podría referirse perfectamente a Tobías. El que ama al Señor tendrá prosperidad y seguridad en su vida. El que se entrega de todo corazón a Dios, cumpliendo con fidelidad sus mandamientos, vivirá feliz y será bendecido por Dios (Salmo responsorial). Esta entrega se hace unidad en los esposos cristianos que participan así de la unidad entre el Padre y el Hijo (Evangelio).


PRIMERA LECTURA

Concédenos llegar juntos a la vejez

Lectura del libro de Tobías *     8, 4b-8

La noche de la boda, Tobías dijo a Sara: «Levántate, hermana, y oremos para pedir al Señor que nos manifieste su misericordia y su salvación».
Ella se levantó, y los dos se pusieron a orar para alcanzar la salvación. Él comenzó así:
«¡Bendito seas, Dios de nuestros padres,
y bendito sea tu Nombre
por todos los siglos de los siglos!
¡Que te bendigan los cielos
y todas tus criaturas
por todos los siglos!

Tú creaste a Adán
e hiciste a Eva, su mujer,
para que le sirviera de ayuda y de apoyo,
y de ellos dos nació el género humano.

Tú mismo dijiste:
«No conviene que el hombre esté solo.
Hagámosle una ayuda semejante a él»
Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía,
no para satisfacer una pasión desordenada,
sino para constituir un verdadero matrimonio.
¡Ten misericordia de ella y de mí,
y concédenos llegar juntos a la vejez!»

Ambos dijeron: «¡Amén, amén!», y se acostaron para dormir.

Palabra de Dios.


SALMO     111, 1-9

R.
¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
No tendrá que temer malas noticias.
Su corazón está firme, confiado en el Señor. R.

Su ánimo está seguro, y no temerá.
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad. R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

1Jn 4, 16b

R. Aleluia.

El que permanece en el amor
permanece en Dios
y Dios permanece en él.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

1Jn 4, 8b. 11

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Que sean perfectamente uno

O bien más breve (17, 20-23): omitir lo que está entre corchetes

+
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     17, 20-26

Terminada la Última Cena, Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
Padre santo, no ruego solamente por ellos,
sino también por los que, gracias a su palabra,
creerán en mí.
Que todos sean uno:
como Tú, Padre, estás en mí
y Yo en ti,
que también ellos sean uno en nosotros,
para que el mundo crea
que Tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria
que Tú me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno
-Yo en ellos y Tú en mí-
para que sean perfectamente uno
y el mundo conozca
que Tú me has enviado,
y que los has amado a ellos
como me amaste a mí.
[Padre, quiero que los que Tú me diste
estén conmigo donde Yo esté,
para que contemplen la gloria que me has dado,
porque ya me amabas
antes de la creación del mundo.
Padre justo,
el mundo no te ha conocido,
pero Yo te conocí,
y ellos reconocieron
que Tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre,
y se lo seguiré dando a conocer,
para que el amor con que Tú me amaste
esté en ellos, y Yo también esté en ellos.]

Palabra del Señor.


4

301. CRISTO, AUTOR DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

Los que han sido llamados al Matrimonio han de glorificar a Dios con la totalidad de su existencia. Si nuestros cuerpos son miembros de Cristo, nuestras acciones y nuestra vida misma transparentarán esta realidad divina. Los esposos cristianos han de ser conscientes de ello (1ª lectura). La grandeza del Señor es contada por el salmista, que tiene la experiencia personal de su protección y de su grandeza en todo momento (Salmo responsorial). Cristo con su presencia trajo la bendición y la alegría a las bodas de Caná, donde hace el primer milagro, signo de la llegada de las bodas mesiánicas del reino de Dios. La fuerza del matrimonio cristiano estriba en que ha sido santificado por el mismo Cristo y continúa siéndolo hoy como ayer y, al mismo tiempo, es signo permanente de la presencia del reino de Dios y anuncio de las bodas mesiánicas entre Cristo y su Iglesia (Evangelio).

PRIMERA LECTURA

Los cuerpos de ustedes son templos del Espíritu Santo

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto     6, 13c-15a. 17-20

Hermanos:
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y Dios, que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder.
¿No saben acaso que sus cuerpos son miembros de Cristo?
El que se une al Señor se hace un solo espíritu con Él.
Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.
¿O no saben que sus cuerpos son templo del espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?
Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, sino que han sido comprados, ¡y a qué precio!
Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos.

Palabra de Dios.


SALMO     33, 2-9

R.
Bendeciré al Señor en todo tiempo.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor;
que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: Él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en Él se refugian! R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

Cf. Ef 5, 25. 32

R. Aleluia.

Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella.
Éste es un gran misterio.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

1Jn 4, 8b. 11

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Éste fue el primero de los signos de Jesús,
y lo hizo en Caná de Galilea

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan *     2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Él les diga».
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.
El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento».
Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Palabra del Señor.


5

302. EL GRAN MISTERIO DEL MATRIMONIO

La unión matrimonial recibe del amor de Cristo a su Iglesia no solo el ejemplo, sino también la fuerza que hace de ella un gran misterio, que tuvo su comienzo en la Encarnación del Hijo de Dios y alcanzó su culminación en la muerte y resurrección de Cristo (1ª lectura). La misericordia y la providencia de Dios se extienden a todo lo creado. El salmista reconoce todo esto e invita a bendecir siempre a Dios (Salmo responsorial). La unión del hombre y la mujer es indisoluble y solo desde la fe en Cristo, vivida en la Iglesia, podremos comprender y aceptar este gran misterio (Evangelio).


PRIMERA LECTURA

Este es un gran misterio;
yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia

O bien (5, 2a. 25-32): omitir lo que está entre corchetes

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso *     5, 2a. 21-33

Hermanos:
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
[Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo. Las mujeres a su propio marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido.]
Los maridos amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.
Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne».
Éste es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.
[En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su propia mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.]

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     102, 1-2, 8. 13. 17-18A

R.
El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia.
Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
de los que lo temen
y observan su alianza. R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R.
Aleluia.

Cf. Sal 133, 3

El Señor que hizo el cielo y la tierra
los bendiga desde Sión.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

1Jn 4, 8b. 11

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo *     19, 3-6

Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?»
Él respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, «los hizo varón y mujer»; y que dijo: «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne»? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

Palabra del Señor.


6

303. LA ALEGRÍA DE CASARSE EN EL SEÑOR

La alegría y la paz brotan de un corazón agradecido que encuentra en Dios la fuente de todos sus bienes. Los esposos cristianos manifiestan ante la asamblea cristiana la verdad de su amor que así se convierte de amor humano en amor divino (1ª lectura). El salmista canta esa alegría y esa grandeza de Dios extendiéndola a toda la creación. El hombre y la mujer son la obra cumbre de esta creación divina. Hoy son luz y sal que muestran el don excelente del Matrimonio y que alumbran y alimentan a todos los cristianos con su unidad y su felicidad. Así Dios sigue obrando maravillas entre sus hijos (Evangelio).


PRIMERA LECTURA

Isaac amó a Rebeca.
Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre

Lectura del libro del Génesis *     24, 48-51. 58-67

El servidor de Abraham dijo a Labán y a Betuel:
«Bendije al Señor, el Dios de Abraham, que me guió por el buen camino, para que pudiera llevar al hijo de mi patrón una hija de su pariente. Y ahora, si ustedes están dispuestos a ofrecer a mi patrón una auténtica prueba de amistad, díganmelo; si no, díganmelo también. Así yo sabré a qué atenerme».
Labán y Betuel dijeron: «Todo esto viene del Señor. Nosotros no podemos responderte ni sí ni no. Ahí tienes a Rebeca: llévala contigo, y que sea la esposa de tu patrón, como el Señor lo ha dispuesto».
Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron: «¿Quieres irte con este hombre?»
«Sí», respondió ella.
Ellos despidieron a Rebeca y a su nodriza, lo mismo que al servidor y a sus acompañantes, y la bendijeron, diciendo: «Hermana nuestra, que nazcan de ti millares y decenas de millares; y que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos». Rebeca y sus sirvientas montaron en los camellos y siguieron al hombre. Este tomó consigo a Rebeca, y partió.
Entretanto, Isaac había vuelto de las cercanías del pozo de Lajai Roí, porque estaba radicado en la región del Négueb. Al atardecer salió a caminar por el campo, y vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca vio a Isaac, bajó del camello y preguntó al servidor: «¿Quién es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?»
«Es mi señor», respondió el servidor. Entonces ella tomó su velo y se cubrió. El servidor contó a Isaac todas las cosas que había hecho, y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se casó con ella y la amó. Así encontró un consuelo después de la muerte de su madre.

Palabra de Dios.


SALMO     148, 1-4. 9-14

R.
¡Alaben el Nombre del Señor!

Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos. R.

Alábenlo, sol y luna,
alábenlo, astros luminosos;
alábenlo, espacios celestiales
y aguas que están sobre el cielo. R.

Las montañas y todas las colinas,
los árboles frutales y todos los cedros;
las fieras y los animales domésticos,
los reptiles y los pájaros alados. R.

Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jóvenes y los niños,
alaben el Nombre del Señor. R.

Alaben el Nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
y él exalta la fuerza de su pueblo. R.

¡A Él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos! R.



ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

1Jn 4, 7b

R. Aleluia.

El que ama ha nacido de Dios
y conoce a Dios.

R. Aleluia.


Tiempo de Cuaresma:

1Jn 4, 8b. 11

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

Ustedes son la luz del mundo

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 13-16

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.

 

7

304. LA VIDA MATRIMONIAL

Los profetas del Antiguo Testamento se sirvieron de la imagen del amor matrimonial para expresar la fuerza del amor de Dios hacia su pueblo. Las cualidades del pacto esponsal que el Señor estableció con Israel: indisolubilidad, derecho, justicia, misericordia, compasión y fidelidad son las que deben adornar al matrimonio de la nueva alianza (1ª lectura). Desde entonces el Matrimonio cristiano debe ser un camino de generosidad, recorrido bajo la protección de la Providencia divina. Esta confianza es una muestra de fe en Dios, que llama a los esposos a compartir su actividad creadora, al hacerlos coherederos de la gracia de la vida. El Señor Jesús, que llamó dichosos a los pobres en el espíritu, acompañará a los cristianos que vivan la austeridad en función de la fe, la esperanza y la caridad (Evangelio).



PRIMERA LECTURA

Yo te desposaré para siempre

Lectura de la profecía de Oseas     2, 16b. 17b. 21-22

Así habla el Señor:
Yo la llevaré al desierto
y le hablaré a su corazón.
Allí, ella responderá
como en los días de su juventud,
como el día en que subía del país de Egipto.
Yo te desposaré para siempre,
te desposaré en la justicia y el derecho,
en el amor y la misericordia;
te desposaré en la fidelidad,
y tú conocerás al Señor .

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL *     127, 1- 5

R.
¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén! R.

 

ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

R.
Aleluia.

Mt 6, 33

Busquen primero el Reino y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

R.
¡Gloria a ti, Cristo, Verbo de Dios!

Mt 6, 33

Busquen primero el Reino y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura.

R. ¡Gloria a ti, Cristo, Verbo de Dios!


EVANGELIO

No se inquieten por el día de mañana

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6, 25-34

Dijo Jesús a sus discípulos:
No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?
¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
No se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?» Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Palabra del Señor.

 

8

PARA EL TIEMPO PASCUAL

305. LA ALIANZA MATRIMONIAL

El matrimonio de los cristianos representa las bodas de Cristo con su Iglesia, que son la alianza pascual sellada con el sacrificio voluntario de Jesucristo, entrega perfecta a la voluntad del Padre y a la humanidad redimida y confirmada con la respuesta amorosa y fiel de la comunidad eclesial. La Eucaristía es ahora el modelo del Matrimonio contraído ante Dios y la Iglesia. Jesús, invitado a un banquete de bodas, santifica con su presencia los esponsales entre un hombre y una mujer. Una nueva realidad, como la pascua, llena de gracia y plenitud que se expresa en la transformación del agua de las purificaciones rituales, que es símbolo de la antigua alianza, en vino, signo de la plenitud mesiánica, cuyas bodas han llegado y son causa de alegría.


PRIMERA LECTURA

Felices los que han sido invitados
al banquete de bodas del Cordero

Lectura del libro del Apocalipsis     19, 1. 5-9a

Yo, Juan, oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba:
«¡Aleluya!
La salvación, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios».
Luego salió del trono una voz que decía: «Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores, los que lo temen, pequeños y grandes».
Y oí algo parecido al clamor de una enorme multitud, al estruendo de una catarata y al estallido de violentos truenos. Y decían:
«¡Aleluya!
Porque el Señor, nuestro Dios,
el Todopoderoso, ha establecido su Reino.
Alegrémonos,
regocijémonos y demos gloria a Dios,
porque han llegado las bodas del Cordero:
su esposa ya se ha preparado,
y la han vestido con lino fino
de blancura resplandeciente».
El lino simboliza las buenas acciones de los santos.
Después el Ángel me dijo: «Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     44, 11-12. 14-17

R.
Llega el esposo; salgan a recibir a Cristo, el Señor.

Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura.
Él es tu señor: inclínate ante Él. R.

Embellecida con corales engarzados en oro
y vestida de brocado, es llevada hasta el rey.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían. R.

Con gozo y alegría entran al palacio real.
Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,
y los pondrás como príncipes por toda la tierra. R.


ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

Cf. Ef 5, 25. 32

R. Aleluia.

Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella.
Éste es un gran misterio.

R. Aleluia.


EVANGELIO

Éste fue el primero de los signos de Jesús,
y lo hizo en Caná de Galilea

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan *     2, 1-11

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Él les diga».
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.
El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento».
Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Palabra del Señor.

 

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306. EL AMOR DE LOS ESPOSOS

El Matrimonio, como toda la vida cristiana, tiene como motor un mandamiento fundamental: amar a Dios con todo el ser y al prójimo como a uno mismo. Cristo, entregando su vida, es modelo del amor a los demás hasta el olvido de sí. La fidelidad en el amor es una cualidad esencial al Matrimonio en todos los tiempos; pero esta fortaleza en el afecto que es la fidelidad adquiere en el Matrimonio cristiano una particular importancia por su carácter sacramental, signo del amor inquebrantable de Jesucristo hacia su Iglesia.


PRIMERA LECTURA

El amor es fuerte como la muerte

Lectura del Cantar de los cantares     2, 8-10. 14. 16a; 8, 6-7a

¡La voz de mi amado!
Ahí viene, saltando por las montañas,
brincando por las colinas.
Mi amado es como una gacela,
como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene
detrás de nuestro muro;
mira por la ventana,
espía por el enrejado.
Habla mi amado, y me dice:
«¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!
Paloma mía, que anidas
en las grietas de las rocas,
en lugares escarpados,
muéstrame tu rostro,
déjame oír tu voz;
porque tu voz es suave
y es hermoso tu semblante».
¡Mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado!
Grábame como un sello sobre tu corazón,
como un sello sobre tu brazo,
porque el Amor es fuerte como la Muerte,
inflexibles como el Abismo son los celos.
Sus flechas son flechas de fuego,
sus llamas, llamas del Señor.
Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor,
ni los ríos anegarlo.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL     111, 1-9

R.
¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
No tendrá que temer malas noticias.
Su corazón está firme, confiado en el Señor. R.

Su ánimo está seguro, y no temerá.
Él da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad. R.

 

ALELUYA Y VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO

Cf. Sal 133, 3

R. Aleluia.

El Señor que hizo el cielo y la tierra
los bendiga desde Sión.

R. Aleluia.

Tiempo de Cuaresma:

1Jn 4, 8b. 11

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.

Dios es amor;
amémonos los unos a los otros como Dios nos amó.

R. Aclamen a Dios, nuestra fuerza.


EVANGELIO

No son dos, sino una sola carne

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 6-9

Dijo Jesús:
Desde el principio de la creación, «Dios los hizo varón y mujer». «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne». De manera que ya no son dos, «sino una sola carne». Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.

Palabra del Señor.