RITO PARA LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO SIN MISA


INTRODUCCIÓN

Guía: Reunidos en la Casa de nuestro Padre del Cielo vamos a participar del matrimonio de N. y N. que han decidido unirse para siempre delante de Dios. Todos nos alegramos por este acontecimiento y nos disponemos a ser testigos de la promesa matrimonial que estos novios van a pronunciar según el rito de la Santa Madre Iglesia.

- Hermanos: que Jesús, modelo y fuente del verdadero amor, este ahora y siempre con todos vosotros.

R: Y con tu espíritu.

- Oremos a Dios suplicándole derrame su gracia y su amor sobre estos cónyuges.

(Momento de oración en silencio)

- Señor que creaste el genero humano y quisiste que el varón y la mujer formaran una unidad perfecta, une a estos servidores tuyos con el vínculo del amor, para que siempre den testimonio de ese amor que hoy los convertirá en esposos. Por Jesucristo nuestro Señor.

R: Amén.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Guía: Escuchemos el relato que nos narra cómo Dios Creó al varón y a la mujer según su imagen divina.

Lectura del Libro del Génesis     1, 26-29. 31

Entonces dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que les estén sometidos los peces del mar y la aves del cielo, el ganado, la fieras de la tierra y todos los animales que se arrastran por el suelo. Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo diciéndoles: "Sed fecundos, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

Palabra de Dios.


Salmo 127


Ant.: Como brotes de olivo en torno a tu mesa, Señor,
         así son los hijos de la Iglesia
.

Feliz el teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como vid fecunda
en el seno de tu hogar,
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa. R.

Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén
y veas a los hijos de tus hijos! R.


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso:     Ef 5, 21-33

Hermanos: Practicad el amor a ejemplo de Cristo que nos amó y se entregó por nosotros. Someteos unos a otros por consideración de a Cristo.
Las mujeres deben respetar a su marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia que es su Cuerpo.
Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera, las mujeres deben respetar en todo a sus maridos. Maridos, amad a vuestra esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla. El la purificó con el bautismo del agua y de la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada.
Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a su Iglesia.
En cuanto a vosotros, cada uno debe amar a su mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.

Palabra de Dios.


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
    19, 3-6

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?". El les respondió: "¿No habéis leído que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer, y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".

Palabra del Señor.


LITURGIA DEL SACRAMENTO

Monición

Queridos novios: habéis venido a la casa de Dios para que el Señor consagre vuestro amor, en presencia del ministro de la Iglesia y ante la comunidad cristiana. Vosotros ya estáis consagrados por el bautismo. Ahora, Cristo, al bendecir el amor que vosotros os profesáis, os enriquecerá y fortalecerá, por medio de otro sacramento, para que podáis ser mutuamente fieles y asumir las responsabilidades propias de la vida matrimonial. A fin de que la sinceridad de vuestro propósito quede de manifiesto delante de toda la Iglesia, os interrogare en su nombre.

- N. y N., ¿Sois plenamente libres para contraer matrimonio?

                    R: Si, lo somos.

- ¿Os comprometéis a amaraos y respetaros durante toda vuestra vida?

                    R: Si, nos comprometemos.

- ¿Os comprometéis también a colaborar en la obra creadora de Dios, asumiendo vuestra responsabilidad en la comunicación de la vida y en la educación de los hijos de acuerdo con la ley de Cristo y de la Iglesia?

                    R: Si, nos comprometemos.


CONSENTIMIENTO

- Manifestad entonces vuestra decisión de contraer matrimonio estrechándoos la mano derecha, y expresad ante Dios y su Iglesia vuestro consentimiento matrimonial.

Primero pregunta al esposo:

N.,
¿QUIERES RECIBIR POR ESPOSA A N.

Y PROMETES SERLE FIEL,

TANTO EN LA PROSPERIDAD COMO EN LA ADVERSIDAD,

EN LA SALUD COMO EN LA ENFERMEDAD,

AMÁNDOLA Y RESPETÁNDOLA DURANTE TODA SU VIDA?



El novio responde:

SI, QUIERO.



Luego el celebrante pregunta a la novia:

N.,
¿QUIERES RECIBIR POR ESPOSO A N.

Y PROMETES SERLE FIEL,

TANTO EN LA PROSPERIDAD COMO EN LA ADVERSIDAD,

EN LA SALUD COMO EN LA ENFERMEDAD,

AMÁNDOLO Y RESPETÁNDOLO DURANTE TODA SU VIDA?




La novia responde:

SI, QUIERO.



EL SEÑOR CONFIRME EL CONSENTIMIENTO
QUE HABÉIS MANIFESTADO DELANTE DE LA IGLESIA,
Y REALICE EN VOSOTROS
LO QUE SU BENDICIÓN OS PROMETE.
QUE EL HOMBRE NO SEPARE LO QUE DIOS HA UNIDO.



Bendición de los anillos

Bendice, Señor, y santifica el amor de estos hijos tuyos, y que estos anillos, signo de la fidelidad que se deben, sirvan para recordarles el amor que los une. Por Jesucristo nuestro señor.


    Al novio:


    N, entrega esta alianza a tu esposa N. y recuerda que es signo de tu amor y fidelidad.


    A la novia:

    N., entrega esta alianza a tu esposo N. y recuerda que es signo de tu amor y fidelidad.


Oración de los fieles

Hermanos:

Oremos al Señor por estos esposos unidos en matrimonio ante el altar de Dios, para que permanezcan siempre unidos por el amor.

A cada intención respondamos: Te lo pedimos, Señor.

- Por la Santa Iglesia, que es la Esposa y el Cuerpo de Cristo. Oremos al Señor.

- Por N. y N.: para que sean felices en su vida matrimonial. Oremos al Señor.

- Para que sean generosos en la comunicación de la vida y eduquen cristianamente a sus hijos. Oremos al Señor.

- Por los hogares de nuestra Patria: para que reine en ellos la comprensión y la armonía. Oremos al Señor.

- Por los novios: para que se preparen seriamente a cumplir su misión matrimonial en la sociedad. Oremos al Señor.

- Por todos nosotros: para que seamos fieles a nuestra vocación de consagrar el mundo. Oremos al Señor.


Bendición de los esposos.

Queridos hermanos: oremos al Señor para que bendiga a esta servidora suya, unida a su esposo con el vinculo de Cristo y haga de ambos un solo corazón.

[Silencio]

Señor, tu que hiciste todas las cosas de la nada. Coronaste la creación haciendo al hombre a tu imagen y le diste por compañera inseparable a la mujer, para que ya no fueran dos, sino una sola carne. Así nos enseñasteis que nunca se ha de separar lo que tu has querido unir.

Señor, tu consagraste la vida conyugal por medio de una sacramento tan grande, prefigurando a través del matrimonio la unión entre Cristo y la iglesia.

Señor, tu unes al hombre y a la mujer y das a esta unión establecida desde el principio, la única bendición que no fue abolida por la pena del pecado original, ni por la condenación del diluvio.

Por eso te pedimos: mira con bondad a esta servidora tuya que después de haberse unido en matrimonio con su esposo implora tu bendición. Concédele el don del amor y de la paz, y la gracia de imitar a aquellas mujeres ejemplares que son alabadas en la Sagrada Escritura.

Que el corazón de su esposo confíe siempre en ella, y reconociéndola como su compañera y coheredera de la vida eterna, la respete y la ame como Cristo ama a la iglesia.

Que la firmeza de la fe y el cumplimiento de tus mandamientos los mantenga íntimamente unidos, y haga de ellos un ejemplo para los demás, de manera que inspirándose en el Evangelio, den a todos buen testimonio de Cristo.

Que sean padres fecundos y de reconocida virtud, y puedan ver a los hijos de sus hijos. Y después una vida larga y feliz, gocen de la paz de los santos en el reino de los cielos.

R: Amén.

Si el rito termina sin comunión se concluye con el rezo del Padrenuestro, después del cual se imparte la bendición final.


Digamos todos juntos la oración que Cristo nos enseño: Padre Nuestro...


Comunión Eucarística

(si tiene lugar)


Bendición final

-Dios Padre todopoderoso os conceda su gozo y os bendiga en vuestros hijos.
    R: Amen.

- El Hijo único de Dios os asista con su misericordia en la prosperidad y en adversidad.
    R: Amen.

- El Espíritu Santo de Dios derrame su caridad en vuestros corazones.
    R: Amen.

- Y a todos vosotros que estáis aquí congregados os bendiga Dios todopoderoso, + el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
    R: Amen.