TIEMPO DURANTE
EL AÑO
VIGESIMOSÉPTIMA SEMANA
MIÉRCOLES
Año par
Reconocieron el don que me había sido dado
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 2, 1-3. 6-14
Hermanos:
Cuando subí nuevamente a Jerusalén con Bernabé, llevando
conmigo a Tito, lo hice en virtud de una revelación divina, y les expuse el
Evangelio que predico entre los paganos, en particular a los dirigentes para
asegurarme que no corría o no había corrido en vano.
Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo y era de origen pagano, fue obligado
a circunsidarse. En cuanto a los dirigentes -no me interesa lo que hayan sido antes, porque
Dios no hace acepción de personas- no me impusieron nada más.
Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a
los paganos, así como fue confiado a Pedro el anuncio a los judíos. Porque el
que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, me hizo también a mí Apóstol de
los paganos. Por eso, Santiago, Cefas y Juan -considerados como columnas de la
Iglesia- reconociendo el don que me había sido dado, nos estrecharon la mano
a mí y a Bernabé, en señal de comunión, para que nosotros nos encargáramos de
los paganos y ellos de los judíos. Solamente nos recomendaron que nos
acordáramos de los pobres, lo que siempre he tratado de hacer.
Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era
reprensible. En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él
comía con los paganos, pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y
permanecía apartado, por temor a los partidarios de la circuncisión. Los demás
judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su
simulación. Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del
Evangelio, dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los
paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como
los judíos?»
Palabra de Dios.
SALMO Sal 116, 1. 2
R. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio!
O bien:
Aleluia.
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos! R.
Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre. R.
ALELUIA Rom 8, 15bc
Aleluia.
Han recibido el espíritu de hijos adoptivos,
que nos hace llamar a Dios ¡Abba!,¡Padre!
Aleluia.
EVANGELIO
Señor, enséñanos a orar
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 1-4
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus
discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus
discípulos».
Él les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que
venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes
caer en la tentación».
Palabra del Señor.