20 de agosto
San Bernardo
abad y doctor de la Iglesia
Memoria
Le abrirá la boca en medio de la asamblea
Lectura del libro del Eclesiástico
15, 1-6
El que teme al Señor hace todo esto y el que se aferra a la Ley logrará la
sabiduría. Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una
joven esposa, lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el
agua de la sabiduría.
Él se apoyará en ella, y no vacilará, se unirá a ella, y no quedará confundido.
Ella lo exaltará por encima de sus compañeros y le abrirá la boca en medio de la
asamblea.
E
Él encontrará el gozo y la corona de la alegría y recibirá en herencia un nombre
perdurable.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 118, 9-14
R. Enséñame, Señor, tus preceptos.
¿Cómo un joven llevará una vida honesta?
Cumpliendo tus palabras. R.
Yo te busco de todo corazón:
no permitas que me aparte de tus mandamientos. R.
Conservo tu palabra en mi corazón,
para no pecar contra ti. R.
Tú eres bendito, Señor:
enséñame tus preceptos. R.
Yo proclamo con mis labios
todos los juicios de tu boca. R.
Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas. R.
ALELUIA Jn 15, 9b. 5b
Dice el Señor:
«Permanezcan en mi amor;
el que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto», dice el Señor.
EVANGELIO
Quiero que estén conmigo donde yo esté
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
17, 20-26
Jesús levantó los ojos al cielo y oró diciendo:
«Padre santo, no ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a
su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como Tú, Padre, estás en mí y Yo
en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me
enviaste.
Yo les he dado la gloria que Tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos
uno -Yo en ellos y Tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca
que Tú me has enviado, y que Yo los amé cómo Tú me amaste.
Padre, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté, para que
contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación
del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero Yo te conocí, y ellos reconocieron
que Tú me enviaste. Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer,
para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y Yo también esté en
ellos».
Palabra del Señor.