14 de agosto
San Maximiliano María Kolbe
presbítero y mártir
Memoria
Los aceptó como un holocausto
Lectura del libro de la Sabiduría
3, 1-9
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún
tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este
mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa
destrucción; pero ellos están en paz. A los ojos de los hombres, ellos fueron
castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.
Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a
prueba y los encontró dignos de Él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó
como un holocausto. Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán
como chispas por los rastrojos. Juzgarán a las naciones y dominarán a los
pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
Los que confían en Él comprenderán la verdad y los que le son fieles
permanecerán junto a Él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para
sus elegidos.
Palabra de Dios.
O bien:
Hemos pasado de la muerte a la vida
Lectura de la primera carta del Apóstol san Juan
3, 13-18
No se extrañen, hermanos, si el mundo los aborrece. Nosotros sabemos que hemos
pasado de la muerte a la Vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama
permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y ustedes saben
que ningún homicida posee la Vida eterna.
En esto hemos conocido el amor: en que Él entregó su vida por nosotros. Por eso,
también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.
Si alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad,
le cierra su corazón, ¿cómo permanecerá en él el amor de Dios?
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y
de verdad.
Palabra de Dios.
SALMO Sal 115, 10-13. 16-17
R. Preciosa es para el Señor la muerte de sus amigos.
Tenía confianza, incluso cuando dije:
«¡Qué grande es mi desgracia!»
Yo, que en mi turbación llegué a decir:
«¡Los hombres son todos mentirosos!» R.
¿Con qué pagaré al Señor
todo el bien que me hizo?
Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor. R.
Yo, Señor, soy tu servidor,
tu servidor, lo mismo que mi madre:
por eso rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
e invocaré el nombre del Señor. R.
ALELUIA Jn 12, 25b
Aleluia.
El que no está apegado a su vida en este mundo,
la conservará para la Vida eterna.
Aleluia.
EVANGELIO
No hay amor más grande
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
15, 12-16
Jesús dijo a sus discípulos:
«Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No
hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si
hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora
lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo
que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y
los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo
que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá».
Palabra del Señor.